Tiempo de cambios

     Cuando te haces mayor, de repente, un día te das cuenta de que la herencia más importante que te pueden dejar tus padres son los valores en los que te han educado. Ni las propiedades, ni el dinero… Ni siquiera los estudios. Lo más valioso en la vida no es lo que poseemos, sino quiénes somos.

     Yo resumiría todo lo que mis padres me han inculcado en un par de premisas que me acompañarán, espero, de por vida: “intenta ser buena persona” (con todo lo que eso implica) y “de bien nacido es ser agradecido” (también con todas las implicaciones que conlleva).

     ¿Y a qué viene esta reflexión? Pues es que en estos días ha salido publicado mi primer disco en solitario con Contraseña Records, y lo primero que me ha pedido el cuerpo ha sido dar las gracias a todas las personas que han estado apoyándome. Sin ellas, no lo habría conseguido. Nacemos y morimos solos, sí, pero todo lo que ocurre entre medias, lo hacemos mejor si es en equipo, ¿no crees?

     Necesitaría un tamaño de letra enorme para poder escribir un GRACIAS proporcional a lo que siento. Pero, como todavía no se ha inventado un formato tan grande, me limitaré a unas mayúsculas y a un abrazo para todas esas personas cuando las vea.

     Este es el enlace gratuito de YouTube, por si te apetece escucharlo (es música clásica relajante para estudiar, desconectar, soñar…):

https://www.youtube.com/watch?v=sqivZNuSwU8&t=3s

     Y, sin más, te dejo con la pequeña historia de hoy, que tiene que ver con el agradecimiento a la vida. Con hacer lo que te dicte tu corazón y no complicarte. Y, si te equivocas, pues aprende de tus errores. Como pedía Pedro Cruz en un comentario, esta vez es ella la que toma la iniciativa… ¡Para que no se diga! Sabéis que todas vuestras sugerencias, críticas, etc., siempre son bien recibidas. Gracias por leerme. ¡Hasta el próximo martes!

www.lolamartinez.es

Tiempo de cambios

     – Tío, me han llamado de Italia… Quieren contratarme.

     – ¡Eso es genial! ¿Cuándo lo celebramos?

     – …

   – ¿Es que no te alegras? Llevabas tiempo queriendo trabajar en esa empresa. Era el salto profesional que estabas esperando.

    – Ya, era. Es que… No sé… Ha habido tantos cambios en mi vida estos años, que lo último que me apetece es cambiar trabajo y una mudanza a otro país.

    – ¿Estás loco? Si tú siempre has sido un culo de mal asiento que se adapta a lo que le echen.

    – Ya, pero ahora es distinto.

    Después de hablar un rato con su amigo, Dani volvió a su casa. Mientras se hacía la cena, le dio por pensar en la conversación. Rober tenía razón. Él nunca le había tenido miedo a los cambios. ¿Por qué no se iba a enfrentar a este? Ya lo había hecho antes. Quizá era por eso… Estuvo dos años viviendo en Londres con la que era su chica. Hasta que ella se enamoró de un inglés y decidió romper su billete de vuelta para quedarse allí.

     Dani regresó a su país con la maleta llena y el corazón vacío. Sin trabajo, sin pareja y sin ilusiones. Le había costado rehacerse tres años y un dineral en terapia. Volvía a tener sueños, a salir… Incluso había empezado a flirtear con Elena, una actriz que lo traía de cabeza. No sabía si él le gustaba, si era una niña grande o si directamente estaba loca. Pero se sorprendió a sí mismo cuando, nada más colgar al de la empresa italiana, pensó en ella.

    Se fue a Londres con su amor y allí lo perdió. Ahora tenía miedo de haberlo encontrado aquí, y perderlo por marcharse a Italia. Pero bueno, ¿qué tonterías estaba pensando? ¿Y si Elena salía con alguien y solo estaba jugando con él? La chica era muy reservada para esos temas. Y ese aire misterioso que desprendía era lo que más le sacaba de quicio y a la vez lo que más le atraía de ella.

     Elena, por su parte, no sabía lo que quería. Le habían lastimado muchas veces pero, en lugar de perder la esperanza en las personas, se levantaba una y otra vez y volvía a confiar… Hasta que le volvían a decepcionar. Ahora mismo se encontraba en un punto en que todo le daba igual. No quería complicaciones. Solo vivir y estar abierta a las sorpresas del día a día.

     Aquella noche, Elena estrenaba una obra de teatro contemporáneo, de ese que Dani no entendía muy bien. Pero, a pesar de su ignorancia, fue a verla y, cuando terminó la función, la esperó para hablar con ella.

     – Oye, ¡has estado genial!

     – Ya, claro. Seguro que no te habrás enterado de nada.

     – Hazme un examen.

     – ¿Qué representaba mi personaje?

     – …

     – ¿Lo ves? Vaya tela…

   Los dos empezaron a reírse. Y es que era verdad. Entre la empanada mental que llevaba y que este género no era lo suyo… Dani era incapaz de resumir lo que acababa de ver.

     Fueron a un bar y le soltó la noticia… Más que nada para ver qué reacción tenía ella. A lo mejor se estaba montando películas y su amor verdadero le esperaba en Italia. Su familia y sus amigos eran unos incondicionales, así que no estaba preocupado por eso. Ya le esperaron cuando volvió de Londres. Pero, y Elena, ¿le esperaría?

     – Y… ¿Cuándo te vas?

     – Quieren que me incorpore cuanto antes. He encontrado un vuelo barato el domingo a las nueve de la mañana.

   – Bueno, es una buena noticia, ¿no? ¡Brindemos! Que dicen que los borrachos no brindan…

    Volvieron a reírse, pero la risa de Dani era de desconcierto. ¿Elena se alegraba de que se fuera a Italia? Probó otra táctica:

   – ¿Vendrás a visitarme?

   – ¿Yo en Italia? Teniendo en cuenta que la moda me da igual…

   A Dani le cambió la cara.

   – ¡Pues claro, tonto! Era broma. Estás un poco serio. ¿Estás bien?

   – Sí, es solo que no me lo esperaba. Está siendo todo muy rápido.

     Estaba claro. Elena salía con alguien fijo y a él lo veía solo como a un amigo. Siguieron hablando un rato más y, cuando se terminaron sus cervezas, cada uno se fue a su casa. Dani cabizbajo y Elena, aunque sabía disimular muy bien, también. Su ex le puso los cuernos con su mejor amiga. No llevaban mucho tiempo juntos, así que se podía decir que ni él la merecía ni ella era su amiga. Cuando conoció a Dani hizo todo lo posible por no enamorarse de él. El típico chico encantador al que le habían roto el corazón y toda chica sueña con consolarlo. Esos son los más peligrosos. Pero ella también era peligrosa, solo que no era consciente.

     No volvieron a verse en toda la semana. Ni siquiera tuvieron contacto telefónico ni en redes sociales. Elena tenía funciones todas las noches (el teatro se llenaba todos los días, estaba siendo un éxito) y Dani estaba demasiado ocupado con los preparativos (por supuesto había aceptado la oferta, no tenía nada que perder aquí). Mejor, pensó Elena. Que se vaya sin hacer ruido, como los gatos. Total, si seguro que ni se había fijado en ella “en modo chica”. ¿O sí? A veces le sorprendía mirándola más de la cuenta pero, como era un poco torpe en estos temas, no sabía qué pensar…

    Llegó el domingo. Elena se levantó pronto para salir con la bici y se encontró con los vecinos que volvían de viaje cargados de maletas.

    – ¿Me puedes sujetar un momento al nene, por favor?

    – Claro, espera que frene la bici.

    Elena, que era muy educada, cogió en brazos al bebé de los vecinos aunque no le gustasen los niños. El bebé se le abrazó y, al estar piel con piel, sintió su respiración en su propio cuerpo. A Elena se le paró el corazón. No porque le hubiese entrado el instinto maternal, sino porque se dio cuenta de que tenía a una personita en sus manos que entendía mejor que ella lo simple que era la vida: respirar. Los niños pequeños tienen muy claro que solo necesitan lo básico para vivir. Somos nosotros mismos, cuando nos hacemos adultos, los que nos complicamos la vida. Y ella estaba a punto de complicar la suya. Por miedo.

    – Perdona, ¿vais a tardar mucho con las maletas? Es que acabo de acordarme que tengo que hacer algo… ¡Y tengo mucha prisa! – les dijo a los vecinos, casi lanzándoles a su hijo.

    Devolvió la bici al garaje, cogió las llaves del coche y salió disparada hacia el aeropuerto. Eran las ocho en punto. Ya podía correr si quería pillar a Dani antes de que embarcara.

 

 

 

4 comentarios sobre “Tiempo de cambios

  1. Escuchando el disco me pongo a pensar , la gente te pregunta . Cual tu cantante favorito? Y porque no . Cual es tu pianista favorita? Pues si, tengo respuesta y la conozco personalmente, que suerte tengo . Ella es : Lola Martínez . Besets !!

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