Amor a primera risa

     Hay muchos tipos de amor: amor a primera vista, amor de madre, de hermanos, amor loco, amores perros, amor de amigos, amor trágico, enfermizo, amor verdadero…

     En el ejercicio creativo de hoy, os voy a hablar de uno muy especial: del amor a primera risa. De momento son solo palabras habladas con una improvisación musical de fondo… Pero, algún día, será una canción ; )

     Feliz martes y feliz vida. ¡Nos leemos!

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Está lloviendo

      A veces, aunque luzca un Sol abrasador, dentro de ti está lloviendo. Y te das cuenta de lo bonito que es que haya alguien ahí, dispuesto a darte cobijo, para protegerte y que no te mojes. Gracias por tantos y tantos paraguas. A partir de ahora, cuando vea uno, sonreiré.

     Ahí va este ejercicio creativo que empezó siendo unas líneas que se me ocurrieron, después se me ocurrió improvisar algo al piano para acompañarlas… Y se me fue de las manos. Este es el resultado, espero que os guste. ¡Feliz martes y feliz vida a tod@s!

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La ilusión vive arriba

         Tengo varias amistades que sufren de insomnio. A mí hacía tiempo que no me pasaba, pero lo estoy aprovechando. Cuando todos duermen, yo sueño despierta y no puedo dejar de escribir. Tengo varios ejercicios creativos y un par de relatos. No sabía cuál de todos subir hoy… Al final me he decidido por la historia más breve, ya que en el primer post me explayé bastante. Espero que os guste. ¡Hasta el próximo post!

La ilusión vive arriba

                Hubo un tiempo, en un pequeño pueblo, una especie de terrateniente que era dueño de gran parte de los inmuebles del municipio. Se llamaba Antonio y su trabajo consistía en alquilar sus propiedades: tenía varios pisos, dos casas grandes, otras dos pequeñas y alguna que otra villa. De entre todo lo que tenía, destacaba un pequeño y coqueto piso en un barrio de clase media.

                Era muy luminoso, con un precioso comedor, bien amueblado, una habitación grande y bonita, y otra más pequeña con su encanto. Una cocina pequeñita pero acogedora, y un baño sin ventanas. Era toda una joyita que los inquilinos potenciales se rifaban. Antonio lo alquiló varias veces, ya que parecía que estaba maldito o algo así: todas las parejas que se mudaban a ese piso, acababan rompiendo. Pero eso no le iba a pasar a Marta y a Pau… ¿O sí?

                Marta y Pau eran la pareja ideal: jóvenes, guapos (pero no demasiado), inteligentes, trabajadores… Y se querían, se querían con locura. Llegaron al piso con toda la ilusión del mundo. ¡Hasta compraron un peluche que llevaba un colgante con la palabra ILUSIÓN escrita! Las primeras semanas todo era novedad para ellos (nunca antes habían convivido juntos y tenían muchas ganas de empezar su vida en común). Ni si quiera tenían televisión, ni internet, ni nada. Les bastaba con tenerse el uno a la otra, la otra al uno.

                Sin embargo, y sin saber muy bien cómo, todo fue cambiando. Llegó la tele, internet y otras distracciones. Ya no coincidían tanto por casa y, lo que les seguía pareciendo ideal, en realidad no lo era. Pero no se daban cuenta…. Porque se querían con locura, ¡se querían tanto!

                Antonio llamó a Pau y a Marta para renovar el contrato del piso y se citaron a la semana siguiente. Pero nunca llegaron a la cita. Una tarde, Pau estaba tan concentrado en su trabajo que olvidó que había quedado con Marta para dar uno de sus paseos, de esos que tanto disfrutaban cogidos de la mano o del brazo. Marta lo esperaba taciturna en el sofá. No había tenido un buen día (como venía siendo últimamente). Y pasó lo que tenía que pasar. No supieron gestionarse, no supieron qué decir, y acabaron diciendo lo que no debían.

                Le dieron las llaves a los vecinos de abajo, y estos se hicieron cargo de avisar a Antonio de lo que había pasado. Otra pareja más que abandonaba el piso.

                Al cabo de un tiempo, a Pau lo vieron en un bar con una chica rubia. Ambos bebían whisky y reían. Pero, pese a que los labios de Pau mostraban alegría, sus ojos tristes le delataban de lo contrario. A Marta la vieron subir en un avión. Dicen que abrió su bolso, sacó una foto, la miró y lloró.

                Otras parejas vivieron en el piso, su piso. Pero cuando Marta y Pau cerraron la puerta, nunca más volvió a abrirse con la misma ilusión con la que la abrieron ellos. Dejaron su energía en el piso, mas nunca pudieron contagiársela a ningún otro inquilino. La perdieron allí y no volvieron a verse más. Y, sin embargo, se querían, ¡se querían tanto…!

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¿Quién es la Signora Muti?

bwk_06.jpg       Os estaréis preguntando: ¿quién narices es la Signora Muti esa? Pues, si ya me conocéis, habéis visto la foto. Soy Lola Martínez, músico. Lo que pasa es que no solo hago música. También soy comunicadora y organizo campañas de publicidad, gestiono las redes sociales, páginas web, etc., de algunas de las formaciones musicales de las que formo parte. Pero parece que si haces muchas cosas y muy variadas, al final no haces ninguna bien. No estoy de acuerdo.

     Siempre he creído que todos tenemos, al menos, un talento. Y he pasado mucho tiempo tratando de buscar el mío. ¿Cuál es tu talento [también llamado “elemento”]? Es algo en lo que destacas y estás por encima de la media. Algo a lo que dedicas tu tiempo y se te pasan las horas sin que te des cuenta… Y, la guinda del pastel, es que se te da bien.

     Pues bien, me puse manos a la obra y, aunque la música me encanta en todas sus variantes (tocar, cantar, bailar…) y no se me da mal, tampoco soy una fuera de serie. Me gusta mucho hablar y escuchar a la gente, que me cuenten sus historias de vida [no es casualidad que también sea comunicadora]… Pero, aunque he hecho mis pinitos en la radio, por ejemplo, y tampoco se me daba mal [¡me resulta muy fácil improvisar cuando nadie me ve!]… Aún así, no soy la mejor comunicadora, ni de lejos.

     ¿Qué más sé hacer? ¡Ah, sí! Desde que tengo uso de razón, practico deporte. Para mí es una forma de vida y he hecho desde baloncesto, gimnasia rítmica, natación hasta zumba, pilates, spinning, etc… Y, recientemente, me he iniciado en el yoga [esto me lo guardo para otro post]. Se me da bien bailar, pero sigo sin ser la mejor bailarina.

     En el cole sacaba muy buenas notas. Lo mismo en el instituto y la universidad. Hice un curso de mecanografía cuando tenía 11 años y tengo casi 300 pulsaciones por minuto, pero tampoco soy la mejor mecanógrafa. ¿Pillas adónde quiero ir a parar?

     La idea es que esta sociedad “nos vende” un modelo de éxito y, desde hace un tiempo, hay una tendencia a considerar otras inteligencias que no son necesariamente la matemática. Un alumno que suspenda todas las asignaturas quizá es un excelente bailarín o una alumna a la que no se le dé bien la física puede que sea una chef de primer nivel. O no. A lo mejor, simplemente disfruta con algo que se le da más o menos bien.

     Y ahí está el quid de la cuestión. He pasado mucho tiempo buscando aquello que se me da especialmente bien y he llegado a la conclusión que lo que mejor se me da es hacer muchas (y variadas) cosas. Igual me pongo a hacer fotos artísticas, como diseño una web, como redacto un texto y lo locuto o te improviso una melodía al piano… O te canto una canción con la letra inventada en el momento y te bailo una salsa. ¡Yo qué sé! Como se suele decir, aquí estamos pa’ un roto y pa’ un descosío’.

     Pues eso. Que no tengo por qué renunciar a hacer otras cosas que no sean “mi profesión” de músico. No soy menos buena por dedicar tiempo a escribir o a leer [tareas con las que disfruto enormemente]. Y tú tampoco. Todas las actividades que hagas y te llenen, te van a servir para realizarte y te van a estimular con nuevas ideas. Tú también estás lleno o llena de creatividad [siempre he creído que esto es algo intrínseco del ser humano]. Solo tienes que canalizarla, bien sea haciendo deporte, en la cocina o en la hoja en blanco. Tú pruebas y tú decides.

     Y otra cosa: nunca es tarde para desarrollar otra profesión en paralelo o, incluso, cambiarte de sector. Tu vida es tuya y… ¿Qué te impide probar? ¿El miedo? Guárdalo en un cajón y tira la llave al mar. Verás como nada volverá a ser como antes.

     Si has llegado hasta aquí, ¡gracias y enhorabuena!, porque menuda parrafada me ha quedado este primer post. Ahora ya sabes un poquito más de mí. Déjame un comentario para que sepamos más de ti. Nos vemos en el próximo post, donde os presentaré alguna de mis creaciones multidisciplinares. ¡Feliz semana a tod@s!

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